NUESTRA VISIÓN DE LA SALUD

 

La salud es el estado de equilibrio interno – tanto físico como psico-emocional - de nuestro organismo y, a su vez, de la interacción de éste con su entorno. ¿Qué quiere decir estar en equilibrio?

Por una parte, significa que los sistemas del organismo y sus correspondientes órganos, tejidos y células están interaccionando y funcionando correctamente. Entre estos sistemas, el sistema inmunitario resalta en importancia ya que gracias a su capacidad innata de comunicación y coordinación combate de forma activa agentes internos y/o externos que puedan comprometer nuestra salud. Por esa razón se le denomina comúnmente escudo de defensa o guardián de la salud.

Por otra parte, estar en equilibrio implica disponer de bienestar emocional. Esto es imprescindible pues se sabe que tanto la mente como las emociones tienen una gran influencia sobre nuestro cuerpo y en particular sobre nuestro sistema inmune. Éstos últimos, a su vez, pueden repercutir en el estado psico-emocional.

Sin embargo, no hay que olvidar que otros muchos factores influyen sobre ese equilibrio. Entre ellos destacan:

  • nuestra herencia genética,

  • nuestro entorno ambiental (virus, bacterias, parásitos, toxinas, campos electromagnéticos, etc.),

  • nuestro entorno social (nuestra forma de relacionarnos con los demás),

  • nuestro estilo de vida (alimentación, estrés, ejercicio, calidad del sueño,…).

 

Esquema nuestra visión de la salud

 

En resumen, queda claro que cualquier pequeño cambio o alteración en alguno o varios de estos aspectos pueden conducir a una regulación deficiente del organismo – incluida la del sistema inmunitario. Si esta situación se mantiene en el tiempo, surgen entonces síntomas concretos y/o una determinada enfermedad.

Teniendo en cuenta la complejidad de estas interrelaciones, para poder ayudar al paciente a restablecer su salud de forma duradera será preciso poner en marcha una estrategia terapéutica individualizada. Esto implica utilizar de forma sinérgica diferentes terapias pero también fomentar cambios en el estilo de vida y/o hábitos del paciente, teniendo en cuenta sus circunstancias y necesidades específicas.

Dentro de esta estrategia, la microinmunoterapia puede ser una gran aliada para el sistema inmunitario, pues utiliza su mismo lenguaje para transmitirle informaciones específicas y ayudarle a recuperar su capacidad innata de funcionamiento. De este modo, le aporta las herramientas necesarias para hacer frente con éxito a todo aquello que pueda afectar al complejo y delicado equilibrio que es nuestra salud.